El día de la mudanza a la universidad puede ser, como mínimo, abrumador. Las caras nuevas, los lugares nuevos y las despedidas emocionales son demasiadas cosas que hay que gestionar; si a eso le añadimos la mudanza en sí, todo puede convertirse rápidamente en un caos. Por desgracia, no puedes chasquear los dedos para desembalar y organizar tus pertenencias como por arte de magia, pero puedes hacer que todo el proceso sea mucho más fácil. Hemos preparado una lista de 10 consejos para que la mudanza de este agosto sea menos estresante.
1. En el momento oportuno.
Averigua cuándo tiene previsto mudarse tu compañero de piso y planifica tu estancia en función de sus planes. Si llegáis al mismo tiempo, lo más probable es que haya demasiadas cosas que hacer. Además, en los dormitorios no suelen caber varios miembros de la familia ni docenas de cajas llenas hasta los topes.
2. Prepara una bolsa con lo esencial.
Prepararte para irte a la cama después de un largo primer día será mucho más difícil si no encuentras tu cepillo de dientes y tienes que rebuscar entre todo para encontrar tu pijama favorito. Por si acaso no consigues deshacer y organizar todo ese día, mete en la maleta una pequeña bolsa con tus cosas esenciales para irte a la cama.
3. Repostar.
La mudanza es un trabajo duro. Asegúrate de llevar agua y tentempiés para reponer fuerzas antes de volver al coche a por la segunda mitad de tus cosas.
4. Vístete para la ocasión.
Es tu primer día en la universidad y quieres vestirte para impresionar, ¡es comprensible! Cuando elijas tu atuendo, recuerda que la mudanza supone mucho trabajo físico. Es mejor que elijas algo más cómodo en lugar de un atuendo que limite tu destreza el día de la mudanza.
5. Límpialo.
Es duro mirar tu habitación desnuda y pensar que otra persona vivió allí todo un año antes que tú. Dicho esto, es posible que quieras limpiarla antes de instalarte. Aunque en la universidad te digan que la limpiaron antes de que llegaras, no está de más hacer un segundo repaso.
6. Compruebe lo que está permitido.
Muchas universidades tienen restricciones sobre lo que puedes y no puedes llevar a las residencias. Infórmate bien para no malgastar espacio en el coche con objetos que te confiscarán o que te llevarán de vuelta a casa con mamá y papá.
7. Establezca prioridades.
Ten un plan cuando entres en tu dormitorio. Es útil desempaquetar completamente una parte de la habitación antes de pasar a la siguiente. Haz primero las cosas importantes, como colocar la cama. Deja la decoración para el final, por mucho que te vuelvan loco las paredes anodinas.
8. Comprar cosas allí.
Una forma de aumentar el espacio del coche es esperar a comprar los artículos más grandes una vez que estés allí. Si hay tiendas que venden esos artículos esenciales cerca de la escuela, cómpralos una vez que tengas todo lo demás en tu dormitorio cuadrado.
9. Organízate.
Haz la maleta con inteligencia La forma de empaquetar marca la diferencia a la hora de deshacer el equipaje. Coloca los objetos sueltos en cajas o contenedores más grandes para facilitar su transporte. Asegúrate de no perder nada en el traslado etiquetando tus cosas con tu apellido y número de habitación. Por último, mantén juntos los objetos relacionados y etiqueta cada caja según su tipo.
10. No empaques demasiado.
No cometas el error de empacar toda tu habitación y esperar que todo quepa en el dormitorio compartido, que es mucho más pequeño. Pronto te darás cuenta de que no necesitas ni la mitad de las cosas que has traído. Pregunta a los residentes más experimentados, busca listas de equipaje y reflexiona sobre lo que realmente necesitas llevar.
Sigue esta lista de comprobación del día de la mudanza para que la transición a la universidad te resulte más fácil. Te acostumbrarás y, antes de que te des cuenta, llegará el momento de hacer las maletas y volver a casa. Cuando llegue ese momento, ponte en contacto con los profesionales del almacenamiento de Secure Self Storage para guardar todas tus pertenencias universitarias durante el verano.