Nadie quiere mudarse en pleno verano, pero a veces no se puede evitar. Mucha gente se encuentra sudando la gota gorda con su mudanza de verano, desde los niños que salen del colegio y los recién casados que se mudan a su primera casa hasta los universitarios recién licenciados que se marchan por su cuenta. Aunque no puedes hacer que refresque, puedes facilitarte las cosas a ti mismo, y a cualquiera que te ayude en la mudanza, con estos consejos prácticos.
Manténgase hidratado.
Puede parecer una obviedad, pero la gente a menudo se deja llevar por el movimiento y se olvida de hidratarse, lo que les hace susceptibles a la deshidratación y al agotamiento por calor. Asegúrate de disponer de abundante agua fría para todos, e intenta alternar el agua con una bebida que contenga electrolitos para reponer los que pierdes al sudar.
¡Buen provecho!
La gente suele perder el apetito cuando tiene demasiado calor o realiza una actividad física extenuante. Comer es fundamental para reponer los electrolitos perdidos y alimentar el cuerpo mientras quema calorías. Pero ten cuidado de no comer nada demasiado rico o pesado que te haga sentir pesado. Come un tentempié salado cuando te hidrates para mantener alto tu nivel de energía.
Sea madrugador o noctámbulo.
El momento más seguro para estar al aire libre con el calor del verano es muy temprano por la mañana o muy tarde por la noche. No es tan cómodo moverse cuando está más oscuro, pero las horas punta del día (normalmente entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde) son las más calurosas. Si tienes que recorrer un largo trayecto en coche, intenta organizarlo de modo que esas horas las pases en el coche o el camión.
Vístete para triunfar.
Lleva ropa ligera, de colores claros y holgada; los colores oscuros atraen más el calor. No olvides el protector solar. Si es posible, ponte ropa que absorba la humedad para estar aún más cómodo. Por mucho que te apetezca llevar chanclas o sandalias, resiste la tentación y ponte unas zapatillas cómodas y resistentes para evitar lesiones. También deberías llevar una bolsa con ropa de recambio, una toalla y algunos artículos de aseo para estar preparado por si necesitas una ducha refrescante mientras te mueves.
Mantenga frías las pertenencias delicadas.
Todo lo que pueda dañarse con el calor o la exposición prolongada al sol, como televisores, ordenadores portátiles u obras de arte, debe embalarse en último lugar para poder desembalarlo antes.
Ahora que ya sabe cómo combatir el calor al trasladar sus pertenencias, guarde todo lo que no quepa en su nuevo hogar: póngase en contacto con su oficina local de Secure Self Storage hoy mismo.